8/23/2006

Argumentos y métodos

Cuando, en el ya lejano siglo XVIII, se empezaron a celebrar elecciones en Inglaterra, obviamente las leyes electorales no se ocupaban de las posibilidades de fraude que se ensayarían. Una de las más pintorescas era la apuesta: se plantaba un agente de un candidato y le proponía a quien acudía a votar: «Le apuesto tanto a que no es capaz de votar por sir Walter». Y con frecuencia perdía la apuesta, claro. La ley no prohibía apostar.

Nuestro pobre país no ha avanzado mucho respecto a esos casos de picaresca: un futuro profesor universitario no tiene escrúpulos en convocar a los lectores de su blog a un concurso que describe así: «La primera persona que me muestre y explique una secuencia argumentativa que haya sido publicada por Jaime Ruiz en el blog País Bizarro se gana un almuerzo». ¿Algún lector se habrá preguntado quién es el juez del concurso?

Hay que volver a lo mismo, a las palabras. Usted va a un país civilizado y le dicen «Ese hombre es un pederasta», usted ya sabe que debe mantener a sus hijos alejados de ese hombre. Si le dicen «Te presento al magistrado N.», uno cree que es alguien que defiende el derecho... Etcétera. En Colombia es al revés, el magistrado es un malhechor, el profesor universitario es un necio patético, el policía es un ladrón, el igualitario se gana el sueldo de cincuenta personas, el contralor es elegido por aquellos a quienes va a vigilar y su principal función es dar cargos a los amigos de quienes lo eligen...

¿Qué puede pasar en un país en el que los métodos de demostración de algo son ésos? Supongamos que algún lector que no formara parte del
coro orwelliano (que cada semana aúlla en cuanto sitio encuentra tratando de acallar la crítica y de congraciarse unos con otros en la habitual proclama de los minutos de odio) se pusiera a hacer la prueba de discutir con el editor de ese blog sobre lo que se dice aquí. Ese lector estaría expuesto a los insultos y en realidad a la intimidación. Sí, a las amenazas de muerte: el que se tome el trabajo de leer los enlaces del coro acaudillado por uno tan «especial» que se hace llamar «Elefante Azul» y no concluya que se trata de mera intimidación, del mismo espíritu con que se vierten amenazas claras (y ciertamente muy temibles) sin la menor duda es uno de ellos.

Porque lo que pretende dejar sentado ese pintoresco «juglar» es que lo que se dice aquí no se sostiene desde un punto de vista argumentativo. Claro, las respuestas que encontró fueron de este tipo:

Spitfire dijo: 21 de Agosto, 2006 - 13:44
“posted by Jaime Ruiz at…” fué lo mas cercano que encontré.

Así se demuestra que en País Bizarro no hay ninguna «secuencia argumentativa». Para mí fue hiriente encontrar pruebas de esa sadistic nature con que ese sabio se define en su blog. Nadie va a contestar y nadie va a detenerse en los argumentos: basta con ver el artículo anterior de ese blog para ver cuáles son esos «argumentos»: «sujeto», «cuchito»...

Mentira, hay argumentaciones (si no se entiende el contexto, es recomendable leer la discusión original).

NO ES UN ARGUMENTO: «Bueno, último comentario mío aquí: Colombia es el país del estilodeclarativo, y como se trata de adhesiones personales no hay nada que decir, el combo repite la carreta de los cinco minutos de odio y de nada sirve ningún argumento: cuando no se entiende, y casi nunca se entiende y sobre todo no se quiere entender, se dice que es “retórica”.»

¿Cómo que no es un argumento? ¿Por qué no es un argumento? Uno dice: «Dos y dos son cuatro», «Los elefantes azules no existen», «Ustedes nunca argumentan»... ¿Cuál es la réplica? «Eso no se puede decir». ¿Es verdad o no? Veamos un ejemplo:
Sergio Méndez dijo: 17 de Agosto, 2006 - 08:20
Jaime: Decir que ud es un viejo loco no es un argumento. Es una descripción, muy apegada a la realidad por lo demás.
Es decir, la licencia para no argumentar: los argumentos sobran porque los reemplazan las «descripciones». Pero a veces sí se intenta argumentar:
STiRER dijo: 18 de Agosto, 2006 - 01:50
Jaime, me recuerda al personaje aquel que en cualquier parque del mundo se sube a cajoncito para quedar mas alto y pasa horas enteras diviertiendo a los incautos transeuntes, al vacio o tal vez a los arboles con su “coherencia” tan absolutamente extraordinaria que solo los iniciados pueden llegar a entender. Good bless you all.
Esta comentarista no tardará en volver a Colombia a explicar a Heidegger: ¿de dónde procede la descalificación? De que le parece incomprensible lo que lee aquí. Es decir, de que ella no entiende. ¿Qué importa? Suma apoyos al apóstol de los argumentos. De apoyos así se van formando las certezas más increíbles. Ya llevo tres ejemplos de comentaristas. Pero sigamos con mis falsos argumentos:
NO ES UN ARGUMENTO: «Acerca de si yo argumento o no, pueden leerse cualquier post (de unos 600, algunos extensos) y a lo mejor hasta demostrar que todo es remisión al sentimiento. Grotesco, como lo de la amenaza tácita (también pueden buscarlas en mis blogs, otra cosa es que publiquen como anónimos en sus páginas amigas, como Indymedia, ahí sí amenazas: todo ladrón juzga por su condición).»
¿Cómo que no es un argumento? ¿Por qué no es un argumento? Uno dice: «Dos y dos son cuatro», «Los elefantes azules no existen», «Ahí están mis textos demostrando que sí hay argumentos»... ¿Cuál es la réplica? «Eso no se puede decir». ¿Es verdad o no? Lo de que algo no es un argumento tiene el mismo valor que el escrito de «Spitfire» (¡sic!), el de Sergio Méndez o el de Stirer.

NO ES UN ARGUMENTO: “Es normal que alguien que participa en el siniestro proyecto orwelliano de equinoXio (en el que se ponen de ejemplo las adhesiones a Castro de los gusanos epidérmicos) termine apelando a esas adhesiones: sus lectores van a aplaudir porque otra cosa los obligaría a leer. ¡Qué jartera, una cosa es ser intelectual y otra ponerse a leer ladrillos!”.

¿Cómo que no es un argumento? ¿Por qué no es un argumento? Porque hay muuuuuchos agraviados por lo que se dice aquí sobre las «universidades» colombianas. Claro, el cuento es plenamente «circular»: siempre hay que volver a recordarles que no pretenden demostrar nada sino sólo intimidar porque son muchos y creen que los demás se callan por los aullidos. Dicen que les resulta muy divertido: ¿no es triste llegar a divertirse así, dejando en ridículo a la familia y a los profesores? Ellos se miran unos a otros y se dicen que no, que ya lograron acallar a quien no ama a Castro y pone en duda que la gente que sale de la Universidad (?) Nacional o de Los Andes tiene idea de nada. Como es lo que les pasaría a ellos, que cualquier idea propia los mataría del riesgo de disentir y no recibir las palmaditas de los otros pattones (¿páttones?).

Perdón, si hay disenso, pero expresado con fina ironía:

mundo chacal dijo: 18 de Agosto, 2006 - 11:16
Jaime Ruiz me cae bien y todos ustedes son mamertos.
mundo chacal dijo: 18 de Agosto, 2006 - 11:23ahh y se lucran de masacres y secuestros!!
Es lógico: ¿cómo va a pretender uno que lo que expone son argumentos. Ya está dicho que no son argumentos? Pero faltan más pruebas:

ESTO NO ES UN ARGUMENTO: “Amo los objetos y odio a los sujetos”.
Esa frase aludía al hecho de que se «argumentara» llamándome «sujeto». ¿Quién lo hacía? El juez de la sindéresis, naturalmente. ¿Es un argumento o no que se denuncie esa torpe, pattónica, pueril, rústica y lumpesca descalificación ad hominem? El gran pensador y futuro profesor coge la frase maliciosa y la pone aislada, con lo cual demuestra que no es un argumento. Genial.

Y para no hacer más extensa esta muestra de la cultura universitaria colombiana resumo el planteamiento: fulanito apuesta a que siempre podrá decir que no, puesto que quien lleve una «secuencia argumentativa» le replicará siempre: «Pues no, no es una secuencia argumentativa». Y lo tratará de sujeto, de ser Godofredo Cínico Caspa, le recordará la cantidad de personas que están dispuestas a repudiarlo...

Las retenciones de niños no son tan indecentes como esa forma de «argumentar». Mejor dicho, la clase de personas que las comete es tan incapaz de respetarse a sí misma como esta clase de productos de la universidad colombiana. (Ésta es una secuencia argumentativa correcta, a ver quién demuestra que no lo es.)

Pero no hay que ser injustos, también se presentó un valioso intento de refutación:

1) No es una cosa minúscula sino los valores colombianos, que consisten en la incapacidad de discutir. Eso dijo el sujeto en cuestión.

Varias personas me han dicho que no vale la pena perder el tiempo con esta clase de lumpen, de intimidadores adolescentes. A mí me parece interesante que alguien registre el sentido del discurso: este comentarista pretende descalificarme por cuanto lo que escribo es retórico, y con la delicadeza que su rigurosa formación y sus elevadas miras le proporcionan, empieza señalándome como «sujeto». ¿Qué es lo que se suele reprochar a los retóricos? Esa manipulación de las palabras de modo que se les añaden contenidos que no se pueden negar pero que en sí llevan la carga de afecto que interesa: José, «No al silencio» (Dios mío, y yo que pensaba que el oxímoron grotesco de «Juglar del Zipa» era la mayor ofensa a la decencia que tendría que oír), registra que yo soy un sujeto, cosa evidente, para agradar a sus lectores, que no saben por qué tienen que participar en los cinco minutos de odio y hacerse notar, para eso me señala con el lenguaje de un programa de radio de otra época que se llamaba La ley contra el hampa.

2) Como vimos arriba, el señor “Ruiz” (¿Bechara?) NO ARGUMENTA,

Es decir, la prueba de que no argumento son las declaraciones anteriores según las cuales no argumento. ¡A que es impresionante la lógica! El segundo argumento es superior: Bechara. Estos sabios sólo cuentan con la intimidación y con su gran número. ¿Qué argumento es añadir «Bechara». El que lea la sesión de repudio del blog del ¡Juglar del Zipa! encontrará una demostración de todos los registros de esa elevada condición intelectual.

... simplemente interpreta cosas y emite juicios sin sustento: Un ejemplo al azar: “Generalizando un poco se puede decir que la misión de la Universidad Nacional consiste en generar rentas para unos señores cuya tarea se puede definir como promoción de un orden en el que mandan ellos. Eso en un lenguaje menos generoso se puede llamar hacer carrera política. En la Universidad Nacional se va el dos por ciento del PIB en la carrera política de sus profesores.Sus resultados son: cientos de miles de entusiastas castristas que aborrecen a Bush y le encuentran justificación a Bin Laden, algunas decenas de informes en que se denuncia de forma ritual el modo de producción capitalista, el neoliberalismo, el imperialismo norteamericano y la explotación del hombre por el hombre, y un periódico que publica extractos de esos informes.”

Voy a citar la primera frase del Manifiesto comunista para ver que se podría decir lo mismo: «La historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases». Bueno, valdría cualquier ensayo importante que se haya escrito. Claro, siempre se interpretan cosas y se emiten juicios. Lo de «sin sustento» es propio de sujetos, de Becharas, de los que ya se demostró que no argumentaban. «Los señores "Marx" y "Engels" no argumentan, simplemente interpretan cosas y emiten juicios sin sustento.»

¿Alguien sigue el hilo del texto como para sustentar esa ausencia de sustento?: no, porque el problema está en que por principio se está en contra, no interesa la verdad sino el provecho político que se obtiene de descalificar a quien critica las universidades públicas. Una discusión, un texto que no está basado en la verdad sino en la defensa de intereses de ese tipo. El lector de ese blog y de comentarios como éste no quiere evaluar si hay o no sustento, porque la conclusión de que yo pudiera tener razón le resulta inconveniente.

3) Analicemos la primera frase: Ruiz parece querer decir ahí que “la UN sirve, entre otras dos o tre cosas más, para formar comunistoides”. ¿No es eso un prejuicio?. Supongamos que alguien respondiera que “la UN no sólo sirve para eso”.

Volvamos al caso del Manifiesto comunista. Los señores Marx y Engels parecen querer decir que toda la vida se han estado peleando los de unas clases contra los de otras. ¿No es eso un prejuicio? ¿Qué le dirían a alguien que dijera que no, que la historia de la humanidad es muchas otras cosas? ¿Ah? Bueno, la desgracia de no poder contar con una buena educación básica se pone de manifiesto en la alegre suposición de que yo usaría palabras como comunistoides.

¿Qué ARGUMENTOS tendría que refutar el -no tan- imaginario adversario? Ninguno, pues explica Ruiz el porqué de su aseveración? NO. Estamos frente a otro ad-hóminem: el hecho de que en la UN se den la clase de sucesos que todos sabemos que se dan no implica que esa sea su misión.

¿Cómo que no explico el porqué de lo que digo? He publicado más de seiscientos posts, de los que al menos una cuarta parte trata de eso. ¿Cómo que no explico si él no ha venido a preguntarme? Esperen, esperen:

En otras palabras, los textos de este señor NO están hechos para ser discutidos; son circulares y se responden a sí mismos: son retóricos. Si uno dice cosas como cuando está borracho no las justifica; entonces, señor Ruiz, nadie pelea con borrachos. - Nadie discute con ellos.

A ver: ¿cómo que no están hechos para ser discutidos? Claro, no se discuten porque basta con estar de acuerdo con la gente de mejor estrato, es el programa de vida colombiano. ¿Dónde está la demostración de que mis textos son circulares? En ser «sujeto», «Ruiz Bechara», refutado por el «Juglar del Zipa», anametizado por ¡Patton! A ver, esto es fácil, tanto sabio que abunda perdonándonos la vida, a que habrá uno que encuentra alguna demostración de que lo que escribo es «circular» en el aporte de José ¡No al Silencio! De que el recio refutador no hace otra cosa que emitir juicios sin sustento.

El inefable concurso tuvo en todo caso otro participante:

Tiene que ser más preciso, Miguel. Una “secuencia argumentativa” correcta no tiene por qué llevar a conclusiones válidas. Ejemplo: 2=1 -> 2+1=1+1 -> 3=2

No podía faltar el omnipresente y protagónico ¡Elefante Azul!, a quien llamo, siguiendo el ejemplo de oxímoron que parte de Pirata Subterráneo y el modelo de Arlt, el Delator Magnánimo por proezas como ésta, de que hizo gala cuando la tontería de la blogoteca y el ranking de Blogalaxia:

Parece que la Blogoteca realizó un fraude basado en el applet que ofrecían para aumentar su ranking en blogalaxia. Debido a este, fueron expulsados hace poco del reconocido índice peruano. Lamentable manera de darse a conocer en el bloguisferio latino.

Bueno, Javier no exhibe el tipo de malignidad atrabiliaria que se puede detectar en País Bizarro, pero digamos que es como más propenso a la calumnia directa y rotunda:

Ruiz no pierde ocasion para sugerir y justificar asesinatos y desapariciones, especialmente cuando estas le convienen a su perspectiva del mundo. Qué triste y qué vergonzoso que una persona dedique sus días a pregonar cosas como estas. Me da hasta pena por él, pobre idiota.

Llevo como un año esperando la demostración de eso que se afirma ahí, y el único argumento es la lealtad de los demás muchachos. Porque a esa especie de malignidad ligada al protagonismo su suma una habilidad que puede detectar cualquiera en este comentario en una discusión en el blog de Blogalaxia:

Por Dios, Diego. ¿Quiere desarrollos de Blogueros latinoamericanos? Mire a su alrededor: Blogalaxia es hecho por un grupo de programadores peruanos. Mantener un sitio de estas dimensiones no es nada fácil. Todo lo que ellos han hecho es meritorio. Por eso es tan lamentable que alguien haya intentado abusar de sus servicios para ganar visibilidad.

Pero no hace falta encontrar rastros tan claros del personaje: bastaría esa frase de respuesta al concurso. ¿Habrá quien note que admite que hay secuencias argumentativas correctas cuando sólo le estaban pidiendo secuencias argumentativas de cualquier tipo? El comentario sólo sirve para poder soltar la sarta de descalificaciones habituales:

El viejito, debido a su enfermedad, tiene problemas particularmente graves con las premisas, pero su razonar a partir de ahí es medianamente juicioso, a menos que le hayan sacado la piedra o tenga uno de esos cálculos renales de salida -lo que pasa con frecuencia-. Usted no se imagina cómo duele esa vaina. Una de esas premisas erroneas típicas del profesor Ruiz es la generallización de una condición criminal o política a un grupo social en realidad bastante amplio y diverso. Otra es la absolutista “Colombia es un muladar”. Partiendo de ahí, es fácil concluir, por ejemplo, que todos los colombianos son unos hijos de puta, o que tienen el alma podrida. Es una secuencia argumentativa correcta, pero de ninguna manera válida.

Hay que seguir el hilo del razonamiento porque aquí la falacia no es tan estúpida como en el caso de José No al Silencio o en el del ¡Juglar del Zipa! ¿Cuáles son las conclusiones válidas? El problema aquí es otro. Javier estudia matemáticas y tiene algún sentido de lógica, pero eso no basta para tener disposición a plantear las cuestiones en el campo de la verdad. Baste con palabras como cuchito, enfermedad, cálculos renales, etc.

A la gente le proponen una serie de evaluaciones de su inteligencia o de su sensibilidad, o de la de alguien de su familia. El resultado inaceptable es «eres [tu señora madre es] una persona ordinaria y mediocre». ¿Cuántos piensan que son personas ordinarias y mediocres? Para esas personas hay una respuesta que no puede ser válida, con lo que la indagación no puede estar abierta a la verdad. ¿Qué dirían de esa indagación? Que se pretendía demostrar que eran personas ordinarias y mediocres. ¿Para qué se indagó? Para humillarlos.

En esa misma falacia incurre Javier. Yo no digo «Colombia es un muladar, y como Colombia es un muladar tú eres una criatura despreciable». Ahí esa expresión sería una premisa. Resulta que es una conclusión. Lo mismo pasa con la interpretación del origen y el sentido de la guerrilla y su relación con el unánime y bien mentiroso socialismo de las clases altas sedimentadas. ¡Como es una conclusión inaceptable subjetivamente para Javier, la convierte en una premisa!

Bueno, esas expresiones también se vuelven premisas, como ocurre con cualquiera que tiene un campamento en el Himalaya. Para la mayoría de nosotros ésa sería una cima inalcanzable, para el escalador es una base. Lo que es muy mentiroso es decir que yo declaro eso como un deux ex machina para después decir cualquier cosa. Es un juicio que no sorprendería a la gente del primer mundo, pero en Colombia hay quienes habitan su paraíso swedenborgiano y no pueden aceptar esas conclusiones.

Pero la demostración definitiva del sentido de la argumentación de Javier viene en un comentario posterior:

Pero tiene razón, es dificil incluso encontrar una “secuencia argumentativa” correcta. Caramba, y yo que creí que podría ganarme facilito un almuercito. ¿Dónde es el almuercito? ¿No me gano una ensalada de frutas, al menos, con mi anotación?

Es decir, Javier también acude a depositar su «odióbolo» (todo se va impregnando de neolengua), pero como él es tan «especial» lo adorna un poco. ¿Alguien ha entendido que se demuestre que no hay ninguna secuencia argumentativa correcta en País Bizarro? No, lo que había que demostrar era que había alguna secuencia argumentativa, y la conclusión brillantísima de Javier es que es muy difícil encontrarla.

Es una clase de juego que desprestigiaría para siempre a un estudiante de secundaria en un país civilizado. En Colombia los becados profesionales y los nuevos profesores universitarios se dedican tranquilamente a ello y carecen de pudor para darse cuenta de lo que hacen.

Varias personas han intentado disuadirme de seguir con esta discusión: y ciertamente es algo tedioso. Pero mientras no se plantee la necesidad de reemplazar a las elites culturales por personas con alguna decencia y con alguna capacidad de argumentar no será raro que siga la hegemonía castrista de siempre. Es que la intimidación perpetua contra este blog corresponde al mismo motivo de la industria del secuestro: la defensa de un privilegio. Por eso en cientos de discusiones con Javier cada vez que le preguntaba por qué los estudiantes de las universidades públicas no debían pagar el coste de sus estudios aparecían las AUC.

(Por favor, ya sabemos que en las universidades sólo se adoctrina asesinos, por eso no tardará en aparecer el avispado que descubre que yo estoy condenando a los pobres a no ir a la universidad, cuando de lo que se trata es precisamente de cobrar a los ricos para tener recursos para mejorar la enseñanza primaria y secundaria y ampliar los cupos universitarios. El estudiante que no pueda pagar su educación puede recibir créditos blandos del Estado, lo que ocurre ahora es que los estudiantes que han ido a colegios privados tienen casi asegurado su ingreso gracias a Fecode, y después su formación que le costará poquísimo legitimará sus altísimas rentas improductivas.)

En fin: a ver si alguien encuentra en País Bizarro falacias, mentiras, declaraciones definitivas (intimidatorias), descalificaciones ad hominem como la grotesca serie que he reseñado. Seguro que se gana la admiración del coro de muertos de hambre que no tienen otro mérito que formar parte de las brigadas de repudio de algún matón de los que despoja a los colombianos desde su cátedra universitaria. O no, frases o párrafos que sean, «grandes palabras que van y vienen, cargadas de dramáticas imágenes pero que casi nunca dicen nada; o, más bien, siempre lo mismo pero de otra manera» .

Dios mío: Juan nunca va a trabajar, mejor dicho va todos los días pero por diferentes caminos. ¿No tiene uno que llegar a la conclusión obvia de que Colombia es un muladar cuando personas de esta calidad se permiten dar lecciones de «secuencias argumentativas»?

Ahí está la invitación.

7/23/2006

Pattán en el país del sangrado corazón

En una ocasión una persona que contestó a una entrevista de la blogoteca se refirió al blog de Patton como una página que destacaba por su humor. Me quedé pensando cuál sería ese humor, hasta que descubrí la confusión: todo provenía de la pobreza de léxico. Creo que esa persona quería decir «comicidad», no un arte de hacer reír sino una condena de resultar hilarante para otros. Pero no quiero decir que esa persona se burlara del bloguero, sino que le atribuía una gracia especial tal como hacen quienes encuentran en algún rústico del Tolima algún parecido con la entonación de los añorados Emeterio y Felipe. El «humor bogotano» les sale a algunos como una segunda naturaleza, más allá de toda intención.

«Él está por encima de todo eso»

Típico recurso de la zalamería servil rola es referirse a alguien atribuyéndole una rotunda superioridad respecto a cualquier conducta cuestionable: todo el que espera un favor de un político usaría esa frase para referirse a los negocios tramposos de siempre; la cosa se reduce ante la entidad de la persona. Y siempre resulta que nadie está por encima de nada sino que esa retórica pone a salvo al de arriba. Lástima que el teclado no permita mostrar el mohín que acompaña siempre a esa frase.

Cuando un rolo de ese estilo se emborracha puede cambiar el sujeto de la oración: «Yo estoy por encima de todooo eeeeeso». Tal parece que el afán de protagonismo nubla tanto la visión como una dosis abusiva de alcohol, y es lo que le ocurre a Patton en su último comentario dedicado a proclamar su rencor por haber dejado de liderar el ranking de blogs colombianos inscritos en Blogalaxia.
El ego vs los directorios de blogs

Nunca he sido fanático de los contadores de visitas, siempre me han parecido nocivos. Saberse leído es el alimento para la mayoría de las personas que tenemos un blog, así como decir que uno escribe para sí mismo y que no le importa si lo leen o no es un pajazo mental. Lo digo sin querer generalizar, seguro si hay a quienes honestamente no les interese. Pero es que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

Una cosa es que la motivación para escribir en un blog sea la de ser leído y otra que la motivación sea la de obtener muchas visitas. De ahí mis reservas con los contadores y los rankings, "numeritos sacapecho" como se los definí al gerente el año pasado. De ahí mis reservas con aquellos blogs que se limitan a copiar y pegar/fusilar noticias de páginas de tecnología, o similares... que de blog personal no tienen nada. Para mí son páginas de tecnología que se actualizan con frecuencia. A mi me produce desconfianza una persona que no sea capaz de escribir algo por sí misma, y que sólo pueda poner tests, memes, noticias y cadenas. De ahí mis reservas también con los que hacen posts llenos de palabras muy estratégicamente populares con google, sólo por ganar visitas.

La razón por la que no me gustan los ránkings es porque se dá un fenómeno similar al del gollum del señor de los anillos... se despierta un demonio interno (por algo la codicia es considerada pecado capital por la iglesia) que hace que se quiera competir por estar arriba sin importar cómo. Se desata una guerra sin cuartel por estar arriba, no es sino mirar lo que pasó en perublogs en sus comienzos. No conozco bien la historia, pero lo que entiendo es que se desató una guerra (que pasó de lo virtual a lo físico) entre dos portales, y entre los mismos miembros por estar arriba, que se puso muy fea: insultos, calumnias, agresiones, saboteos (como que fueron a una reunión de bloggers a sabotearla y todo), chismes ... bochornoso, digno de Laura en América. En México la situación (según me cuentan) es similar: no se hablan, no se pueden ver entre ellos, se hackean el uno al el otro, ¡¡¡organizan conferencias!!! de por Dios, ¡¡¡conferencias!!! ... es que el ego hace que haya gente que se empiece a tomar las cosas muy en serio, que jartera. Yo no quisiera ver eso aquí en Colombia jamás. Afortunadamente ni blogscolombia ni TOL han puesto un ránking de visitantes ni han caído en esa competencia idiota, supongo que precisamente previendo esa tendencia natural de la condición humana, y porque supongo que son personas sensatas e inteligentes y que entienden que hay espacio para todos. A blogscolombia no volví porque la herramienta de ping es usada impunemente por algunos que, desesperados por llamar la atención que hacen ping cada media hora. (a mi me late que hay quienes tienen un script, porque mucho desocupe hacer ping cada media hora). Se suponía que la herramienta era para mostrar los blogs recién actualizados, pero ya pocos la usan para lo que fue creada.

Creo que he sido un poco injusto quitándole a Patton el mérito del humor, es que es de una sutileza que requiere un oído muy agudo, ¡esto sí que es humor, esa autoironía de denunciar las pasiones que despiertan los rankings con una queja semejante! Como la profecía que se cumple a sí misma, ¿hay alguna prueba mayor que ese post de los riesgos de publicar rankings?


Eso sí, la autoironía es un arte admirable, pero cuando va acompañada de mentiras torpes el resultado es una colombianización del humor: el lector que quiera ver una mentira torpe debe tener presente lo que dice Patton en el texto citado al observar este pantallazo de Blogalaxia:


Esto está tomado al azar, y de los diez blogs que aparecen reseñados cinco no salen en el ranking. Es simple: se sale en el ranking porque se exhibe el botón de Blogalaxia, y se exhibe el botón de Blogalaxia porque se quiere tener la cuenta de las visitas, salvo que uno tenga otros contadores, como es el caso de Patton, y entonces sólo se pone el botón para salir en el ranking.

¿Y qué? ¿Cuál es el sentido de las
acciones humanas?


Ya he comentado que quienes resultan desplazados de los primeros puestos del ranking desarrollan cierto rencor, cierta ofuscación, pero es que eso tan normal y tan humano llega a extremos inquietantes en el caso de Patton. Atención a este párrafo:


Blogalaxia es un portal Peruano, en mi concepto el portal latino más grande y mejor organizado para blogs. (bueno, porque no conozco otros similares). Es un directorio con muchas utilidades, categorías, tags ... es realmente bueno. Pero por desgracia tiene ésa odiosa característica del ránking. Y si, mentiría si no admitiera que es gratificante estar en los puestos de arriba.... pero "a lo bien". Es que algunos que manifestamos hacer las cosas al derecho actuamos en consecuencia. Era cuestión de tiempo para que llegara un Colombiano de esos que se definen como emprendedores, avispados, creativos, echados pa'lante y berracos que encontrara una manera de llegar a lo más alto rápidamente y con poco esfuerzo. Para mi sorpresa fue un portal Colombiano que consideraba serio, quien abusando de la inocencia de sus suscriptores encontró una ingeniosa manera de burlarse del sistema de blogalaxia y subir sus visitas como por arte de magia. Incluyó una aplicación en flash que dentro de su código incluía la imagen de blogalaxia, con la que de ser un directorio de blogs anónimo pasó en dos semanas a ser el número 4 de toda Hispanoamérica. Lo que hacían era que toda visita a un blog que tuviera el applet contaba como si fuera una visita a la página de otros. La trampa está bien explicada aquí

El applet de actualizaciones de la blogoteca es una aplicación que desarrolló uno de los miembros del equipo y que permite mostrar las últimas actualizaciones de los blogs que escoja el usuario. Esa aplicación ha recibido felicitaciones por ejemplo de una de las más prestigiosas páginas de tecnología para blogs en español. Para nosotros ha representado algún trabajo y aun gastos implementar y difundir esa aplicación y esperábamos aumentar las visitas a nuestra página y aun ganar dinero gracias a ella (pues se considera poner publicidad comercial en lugar de una de las actualizaciones).

Es que de tanta perversidad nos empieza a resultar difícil reconocerles a los demás el sentido del humor. ¡Según Patton sólo era una estratagema para subir en el ranking! Este buen hombre es un genio. Yo dudo mucho que en muchos años vuelva a encontrar algo tan gracioso.

Noción de «ego»

Por desgracia, Patton no publicó la primera versión de su artículo, que conocimos gracias a la solidaridad de uno de los «soloclones». Ahí se hablaba de la blogoteca como «El Palacio del Ego». Lo que pasa con ese término es que su uso aparece en el diccionario como «coloquial» y se define como «exceso de autoestima». Es una definición falsa y vulgar, como la misma noción de «autoestima», introducida, al igual que «ego» en la última edición del diccionario. El exceso de amor propio se lamaba «arrogancia», «soberbia», «orgullo». A veces la noción de «ego» corresponde a las definiciones de esas palabras, pero más a menudo se trata del afán de reconocimiento. A la obsesión por el reconocimiento, no a una noción que se tiene de uno mismo sino a la búsqueda desesperada de confirmación en los demás.

No queremos ser así, no queremos cebarnos la vanidad porque sabemos que ése es un camino de perdición. Ahora bien, ¿es posible comprobar la atención obsesiva que se nos presta desde la página de freaksunidos reseñada por Patton sin empezar a tener una noción distorsionada de nuestra propia importancia? Ojalá algún lector prestara atención a ese escrito: son los mismos que menosprecian infinitamente a la gente sin estudios pero están todos los días haciendo el troll en País Bizarro, demasiado liberados de todo sentido de amor propio como para escribir algo relacionado con el tema de los posts, y pendientes sólo de mencionar a las AUC a la primera ocasión. Pero no, el hecho de merecer tanta atención sólo muestra lo diminutos que son esos campeones de la envidia, que ciertamente jamás, como el mismo Patton, desarrollarán nada que pueda resultar útil a los demás.

Lo que es no contar con la astucia de Patton

Las gráficas que reproduce Patton en su blog y que cualquiera puede encontrar aquí muestran un salto extraordinario en la frecuencia de las visitas a la blogoteca a partir de la fecha en que pusimos el applet a disposición de los blogs inscritos. Pero sobre todo dejan ver que no teníamos intención de engañar a nadie, cosa respecto de la cual publicamos ayer un post en la blogoteca y que explica más ampliamente Icarus en esta discusión, y del cual me permito copiar un párrafo:

Finalmente, quisiera aclararles a los administradores de blogalaxia, que el applet de la blogoteca es una animación de flash que se conecta a un web service nuestro. Debido a las restricciones de seguridad del sandbox de flash, no podría funcionar de no ser porque el applet corre DENTRO de una de NUESTRAS páginas. Es el mismo concepto del sandbox de los applets de java y funciona de la misma manera que funcionan los avisos de Amazon, y las cajitas de mensajes que tantos otros blogs utilizan: dentro de un iframe.

Es decir, contar las visitas a blogs que exhibieran el applet nos parecía lícito y si no tuvimos la prudencia de prever la reacción de los envidiosos es porque las estadísticas no nos parecen tan importantes. Según puede explicar Icarus, también sería posible hacerlo de modo que no se notara, pero sería la forma de obrar de quien estuviera haciendo algo ilícito. No obstante, el brillante investigador saca una conclusión definitiva:

No era sino ver las gráficas para darse cuenta que algo raro había ahí.
Más allá del ego

Las consideraciones de Patton más adelante muestran esa clase de problemas morales que plantea el «ego»: ¿cómo podría yo explicar que cualquier dedicación a uno mismo sólo es vulgaridad? Ojalá les sivieran estas palabras

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno,
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti,
cuando te escribo estas palabras,
pienso también en otros hombres.

Tu destino está en los demás,
tu futuro es tu propia vida,
tu dignidad es la de todos.

(José Agustín Goytisolo, Palabras para Julia)

Pero el que veía en la blogoteca el «Palacio del Ego» se explaya un buen rato sobre sí mismo como para orientar a sus lectores acerca de cómo es él. Y tan hermosa descripción sólo es el preludio a la perla que viene al final:

Yo no escribo en mi blog para ser el primero en un ránking que diga que soy el más leído. No me interesa. Nunca ha sido mi motivación, uno hace lo suyo y el resto llega por añadidura. Me gusta saber quienes me visitan sin mirar si el pasto en la parcela de al lado es más verde -por eso nunca pondré uno visible- ni estoy compitiendo con nadie, el de TOL está detenido hace semanas allí y quisiera que fuera solo un vínculo al portal... lo conservo por simple sentido de pertenencia y ya. Que a todas estas creerse el cuento de que se es el más leído es engañarse, otro pajazo mental porque la mitad o más de las visitas que registran esos contadores son visitantes extraviados de google que llegan por casualidad y nunca vuelven. Ni leen lo que uno escribe, ¿que chiste tiene eso? Es como acostarse con una puta: no tiene gracia, que no sólo es pajazo mental sino que encima le cobran. Y por anticipado.

Yo escribo porque me divierto, porque me gusta compartir mis cosas con desconocidos y por ése ANACUPRO que llevo adentro. Me gusta que haya gente que le divierta lo que escribo, me gustan leer y responder sus comentarios ... es innegable que blogalaxia es un buen medio de promoción, pero poner los blogs en orden de visitas, como podemos ver ...es más nocivo que benéfico. El día que uno deje de escribir porque le nace y lo haga por subir sus visitas o su posición en un ránking escribiendo (poniendo palabras sobre, mejor) de temas que sabe atraerán visitas.. ese día se prostituyó. Ese día dejó de ser un blog personal para ser una página más. Para leer cadenas, memes y noticias insulsas está el e-mail.

Bueno, en la blogoteca no escribimos para aparecer en un ranking, no copiamos textos, no ponemos palabras clave para aparecer en los buscadores, pero sobre todo no hablamos de nosotros mismos. Lo de irse poniendo uno mismo de ejemplo es por lo menos una forma de faltar al respeto a los demás. Ya se ha explicado que toda la rabia de Patton es precisamente por dejar de figurar como el blog más leído en Blogalaxia, que si no quisiera aparecer en el ranking tampoco tendría el botón y que ese post es una muestra patética precisamente de lo que pretende denunciar. Pero...

El arrebato patriótico

Respecto a lo que hizo lablogoteca: Que vergüenza me da saber que es un sitio de Colombia. OK, los avergonzados deberían ser ellos, lo que me da es pena ajena saber que fueron unos Colombianos quienes hicieron trampa para beneficio propio, vaya novedad. Y encima cínica y descaradamente lo niegan y se justifican, resultando ser los de blogalaxia y los que se dieron cuenta de la descarada y vergonzosa triquiñuela los malos del paseo. Bueno, buena escuela para eso si han tenido, no es sino revisar nuestra historia política. Acepten que la embarraron y ya, es una salida mucho más digna y ciertamente menos penosa que decir, plabras más, palabras menos "no nos pareció malo hacer trampa". Por mi lado ya eliminé toda relación con ese directorio. Shame on you.

Por algo las abuelas siempre han dicho: "El que sube como palma ... cae como coco". Que sabias que son las abuelas.

Menos mal que a Patton no le importan las estadísticas, porque el arrebato moralizador que le da podría matar de la risa a más de uno: no lo avergüenzan los secuestros ni las masacres ni los que las cobran ni los que editan respuestas ajenas, cosas de las que nunca se ocupa en su blog: la patria puede lidiar con eso: ¡pero que alguien se atreva a hacer trampa con las estadísticas! Claro que los de Blogalaxia sencillamente habían dejado de mostrar los blogs cuyas estadísticas eran cuestionables y nos contestaron explicando que las sanciones ni siquiera iban dirigidas en especial contra nuestra página, que ahora mismo aparece en las estadísticas con números de visitas inalcanzables para Patton, que ciertamente en su gran mayoría corresponden a visitas efectuadas a blogs que exhiben el applet. La «trampa» que tanto le indigna no es tal, pues el applet está en una página de la blogoteca, y sobre todo no tiene más importancia que el daño que pueda hacer a la vanidad de personas capaces de prestarse a Pattochadas como ésa: verdaderos Pattanes.

7/03/2006

¡Cómo duele este país!

No tengo mucho tiempo de leer blogs y por eso hasta hoy no me había enterado de las nuevas amenazas vertidas en Blogs Colombia, obviamente por personas próximas o pertenecientes al PDA, con llamados a que se nos «capture» y se nos obligue a declarar nuestras intenciones y demás. Bueno, la «captura» no corre a cargo de ningún funcionario sino de los verdaderos demócratas.

Yo no sé si hay alguna relación orgánica entre el PDA y las FARC. Si llega a haberla es probable que los de las FARC la rompieran avergonzados de tales socios. Hay, eso sí, un acuerdo tácito de intereses: Tirofijo sueña con quedar como un nuevo Bolívar mientras que Carlos Gaviria cabildea para asegurar el poder a su gente. Son complementarios, y no hay nada que haga suponer que los de las FARC sean peores. Sólo son de estrato inferior, lo cual cada día que pasa parece la mayor honra: ¿de qué universidad habrán salido los «Perseguidos por Jaime Ruiz»? La falta de oportunidades para viajar a Escandinavia por cuenta del Estado va desesperando tanto a estos doctores o protodoctores que sus modales, normalmente correctos cuando hay retenido de por medio, van degenerando sin cesar. Prueba de ello es un reciente mensaje dejado en este blog:

mire, resentido de mierda, si le amargan tanto las universidades «comunistas», por que no coge la plata que se hace en lablogoteca y monta una «con principios», «decente», bien derechista como a usted le gusta, cretino asesino.

sergio, deje de discutir con este finquero paisa amargado de mierda, nunca va a cambiar, terco como las mulas que arrea

por ahi me contaron que te estan buscando afanosamente al sur de europa, jaime, seguramente para felicitarte. no olvides limpiar bien el altar que le tienes a mancuso y a uribe.

Todo, desde la ortografía hasta los argumentos y los motivos (defensa de las universidades obviamente), hasta la suposición de que gano plata en la blogoteca deja ver lo que son las universidades colombianas. ¿No habrá un malentendido ahí? ¿No estará alias Alfonso Cano malgastando su vida por unos centros que tiene idealizados respecto a lo que eran o parecían ser en su época? ¿Realmente esta clase de personajes son mejores que los miembros de las FARC?

Es una variante de la amenaza, voy a copiar otra, a riesgo de aburrir al lector:

¡Quiera Dios que lo que produzca yo sea algo más que bizarro! Que no vaya a ser la impresión de un lagarto con cuatro daticos tratando de llamar la atención sobre sí mismo y de exhibir una gran cultura para ver si resulta admitido en el círculo de los que figuran y salen en la prensa. Mucho antes de llegar a ser eso valdría la pena pensar en el suicidio. [Ésta era una respuesta mía en el blog de uno de esos intelectuales.]

por que no lo considera, jaime. haganos ese favor, mire que este mundo esta superpoblado y no necesita mas gente intolerante como usted (y sus alter egos diegoth y wilfredo). hagalo por su ais, por su presidente uribe, por su amado fernando londoño, por la derecha recalcitrante de este pais, por favor SUICIDESE, CRETINO ESTUPIDO, VIEJO AMARGADO...suicidese ya, mire que de pronto lo suicidan primero...

Hay que dejar constancia de que no se trata de las guerrillas, las personas que envían esos mensajes defienden al PDA y a las universidades, ítems que en realidad deberían preocuparnos más que las mismas guerrillas. ¡Sobre todo por el nivel intelectual! En el foro de Caracol había uno que escribía en nombre de las FARC y no se habría rebajado a ese lenguaje.

El caso de EquinoXio

Digan lo que digan, la vida es simple: unas personas de este mundo quieren que se premie el asesinato y otras quieren que no se premie el asesinato. Los de EquinoXio forman parte del primer grupo, el que lo dude sólo puede prestar atención a este diálogo (las negritas son mías):

[Comenta un tal Juan Pablo]: Marsares: Hay que ver la manera tan violenta como ese tipo le contesta a los que lo contradicen. En fin, yo no pierdo mi tiempo contestándole a ese idiota. Pero volviendo al tema de Gaviria, recuerdo precisamente la última entrevista que le concedió al programa Signo Pesos de Caracol. Decía (CG) que el comercio no se realiza por razones altruistas y que precisamente el interés de EU de imponernos el tratado de libre comercio es para aprovecharse de una economía como la nuestra. Es que no darse cuenta de eso, es vivir en otro planeta.
En todo caso por fascistas como el autor del blog que le comenté, es que se satanizó la lucha armada por la justicia social. Y allí viene la otra cosa loable de CG, que fue su defensa del delito político. Es que en éste país cualquier jefe de un grupo alzado en armas podría terminar extraditado a EU, de paso dejando que pisoteen nuestra soberanía. Es como si se pudieran juzgar los crímenes de la guerrilla de la misma manera como se juzgarían los crímenes de un traqueto cualquiera. Como si los fines altruistas de la lucha armada, como bien lo defendió Gaviria, no contaran… Acaso el traqueto mata para alcanzar justicia social e igualdad? Bueno, a votar por Gaviria si queremos ver un CAMBIO DE MODELO en nuestro país! Cordial saludo.

[Le c
ontesta Marsares]: Es obvio que todos defendemos la existencia del delito político. Los insurgentes tienen el derecho de levantarse en armas contra un gobierno que atente contra su población. Sus fines altruistas hacen que las penas sean benévolas. Sin embargo, en estos últimos años y en lo que se refiere a Colombia, los grupos armados, tanto de derecha como de izquierda, se han transformado en bandas genocidas, narcotraficantes, secuestradores, violando el Derecho Internacional Humanitario.

Estas acciones no pueden ser consideradas como delitos políticos y deben ser castigadas con todo el rigor de la ley, empezando por su cúpula. En un eventual diálogo, los crímenes de lesa humanidad no pueden ser perdonados y de serlo, la Corte Penal Internacional tiene la jurisdicción para juzgarlos y condenarlos.

Por eso, si bien parte de la guerrilla aún puede tener motivos altruistas y con ellos podría establecer un diálogo, con los demás, es un imposible y habrá que reducirlos a prisión para que respondan por sus crímenes, simplemente porque son delincuencia común y no política.
En general Colombia es un país de moral distraída. Lo que se nos cuenta es que la guerrilla tiene derecho a existir, pero que los que masacran civiles deben ir a la cárcel. Matar soldados es legítimo, porque el gobierno atenta contra su población: ¿qué gobierno? Todos los gobiernos salvo el venidero de Tirofijo o algún Carlos Gaviria, que es lo que propiamente produce Colombia. ¿No es perfectamente representativo este discurso de la opinión hegemónica en las «universidades» colombianas? Está clarísimo: hay unos que tienen licencia para matar y el conjunto de las clases altas lo admite. ¿Dónde está la diferencia entre esos pensamientos y las amenazas vertidas para defender al PDA y a las universidades? No la hay: matar a una persona que discrepa tiene todo el adorno que se quiera de ideología y de intención política. ¿Por qué no?
Me pregunto cuál será el blog de los anónimos que me amenazan, pues cabe la posibilidad de que la mala ortografía sea una forma de ocultarse. Por si acaso, para el interesado, ahí está el discurso claro y directo. También en Indymedia: sólo es que hay unos que predican y otros que aplican.

Simetrías

Tengo que referirme a un post aparecido en esa página porque se me cita profusamente y porque es un perfecto ejemplo de la mentalidad característica de esa gente. También de sus procedimientos. Digamos que las amenazas son sólo una modalidad, las manipulaciones son otra, los rumores calumniosos, otra...

El post se llama «
Farsas e injusticias» y lo firma Julián Ortega Martínez:

Sólo en Colombia pasan estas cosas. Pueden más las presiones del «vocero» de una caterva de asesinos financiada por los terratenientes que el clamor de muchas personas horrorizadas por el hecho de que un violador de centenares de niños salga en libertad después de cumplir una pena de apenas unos pocos años de prisión.


No está de más recordar que el enlace a la Wikipedia remite a su propio texto. Bueno: a la gente la aburre mucho la retórica. Es más o menos como la métrica, la cosa más aburrida del mundo contar sílabas, pero eso sí, las canciones de Serrat o de Charly García, que bonitas son. Mediante la retórica se envuelve a la gente en una serie de condicionamientos que imponen lo que le interesa al manipulador. Esta vez se trata del quiasmo: hay unos malos, Garavito y las AUC, y unos buenos, los que no quieren que Garavito salga libre y Julián, que no quiere que las AUC queden impunes. ¿Alguien se acuerda del problema de desmovilizar a unas bandas que hace pocos años cometían masacres atroces sin cesar?

No, porque el lector desprevenido ya resultó en el lado de los buenos, indignado por la impunidad de Garavito y de las AUC, y con el atrevimiento de las AUC a protestar porque unas declaraciones de un magistrado sugerían que lo que les habían prometido para que se desmovilizaran no se iba a aplicar.

¡Que castiguen a las AUC!

Es decir, en la medida en que el lector esté contra Garavito termina defendiendo la licencia para matar del caso anterior. Pues ¿qué se podría hacer con las AUC? La gente tiene mala memoria. En tiempos de optimismo, durante el gobierno de Pastrana, casi todos los columnistas exigían una guerra despiadada por parte del ejército para convencer a las FARC de que sí era posible la paz.

Porque lo de la licencia para matar parece palabrería aburrida, pero no, sencillamente en tiempos de Víctor G. Ricardo y Camilo Gómez el secuestro y el asesinato estaban a punto de ser plenamente legales porque formaban parte del conflicto, y no les quepa la menor duda de que la Corte Constitucional habría aprobado eso, que de hecho promovía, pues entre sus miembros estaban Carlos Gaviria, Alfredo Beltrán, Eduardo Cifuentes y unas cuantas joyitas más. Pero al mismo tiempo cualquier resistencia al secuestro y el asesinato, y no hablo de la banda criminal de Castaño y Mancuso sino de cualquiera que tuviera armas para que no lo secuestraran, era un delito del que vivían ocupadísimos los jueces: conformación de grupos paramilitares.

La rebelión sin pretexto y otras incomodidades

De modo que la indignación con las AUC, como ya he explicado muchas veces, no proviene de la impunidad relativa que obtendrían de sus crímenes al desmovilizarse, ¡pues los crímenes están legitimados cuando se tiene una motivación política!, sino del hecho de que al dejar de cometer masacres y secuestros dejan sin excusa a las FARC. ¿O es que nadie ha leído propaganda de las FARC fuera de Colombia?

Digo obviedades y es imposible convencer a nadie: es que los partidarios del castrismo y de la imposición de una tiranía de ese estilo existen y predominan en las universidades porque-se-trata-de-salvar-un-orden-antiguo. Si el comunismo no fuera un disparate y un crimen tendría un apoyo casi unánime en todos los países en los que la gente tiene un nivel cultural alto y plena libertad. En Colombia existe todavía porque asegura rentas estatales a los mismos parásitos de siempre, y las masacres son parte de ese programa.

Las denuncias del magistrado


Las denuncias del magistrado Araújo, por más imprudentes que sean (cierto blogger extremista y cínico llegó a decir que «el que sea elegido magistrado un personaje como Araújo es más o menos como que graduaran de cirujano a Alfredo Garavito») dejan entrever una falta de independencia total de un alto tribunal que se había ganado el respeto de muchos colombianos. Gravísimo que las intimidaciones de un sicópata con motosierra puedan alterar una sentencia de la Corte Constitucional. Pero no importa, porque peor es que «la espeluznante demagogia de Araújo consiga que se ofrezca a los líderes de las AUC condenas de 40 años para que prefieran volver al monte y reorganizar su poder». Como los únicos asesinos son los de la izquierda y los únicos muertos que valen son las víctimas de las FARC, ¿verdad, Jaime? ¿Será porque los paracos nunca se meten con las elites ni con los finqueros? ¿Valen menos acaso las muertes de 172 niños violados por un sicópata o las vejaciones que han sufrido tantas mujeres por parte de todos los grupos armados ilegales? La coherencia de Jaime Ruiz es tal que ahora salió defendiendo al régimen comunista chino y al negocio de las EPS (¿acaso hasta el Mediterráneo no llegan las noticias sobre los «paseos de la muerte» tan cotidianos acá?) que tumbó la reforma a la ominosa Ley 100 de 1993.

Es muy interesante el lenguaje: las «denuncias» del magistrado Araújo no se presentan ante ninguna autoridad sino ante los medios, y consisten precisamente en la insinuación de que los demás magistrados prevaricaron... Es que es Colombia: ¿quién avoca un proceso por prevaricato? Los lectores del periódico. ¿Quién emprende esa labor? Un magistrado de la corte más alta.

Pero tengo que reconocer que la comparación con Garavito como cirujano es injusta: el caso es muchísimo más grave. Es un caso de cinismo y extremismo. ¿Qué es ser cínico? Oponerse a que se premien los crímenes. ¿Qué es ser extremista? Criticar que se escoja a los árbitros entre las barras bravas. Hay algo que todo colombiano debe plantearse en algún momento, y es el absurdo de país en que vive. Un personaje como Araújo no podría ser juez en ninguna parte del mismo modo que un pederasta no puede cuidar la virtud de las niñas de un colegio de monjas. Sencillamente es un personaje sesgado, sectario y absolutamente falto de ecuanimidad. ¿Cómo puede haber alguien negándolo? Ya lo veremos.

Es que según Julián lo que se ve es la falta de independencia del tribunal. ¿Qué es independencia? La dependencia al bando que le gusta a Julián, la búsqueda de obstáculos a la desmovilización de las AUC porque sin ninguna legitimidad la guerra civil que la facción mamerta quiere provocar está perdida. ¡Es que ahora ese grotesco vocinglero que parece un agitador tirapiedra es el representante de la independencia judicial!

Los únicos asesinos

La bajeza de esta gente es incesante. No puede haber nadie tan estúpido como para no darse cuenta de que tanto el gobierno como este blog como la mayoría de los colombianos queremos para las FARC un tratamiento parecido al que se dé a las AUC. La única excepción es la minoría que apoya al PDA. Son los que esperan el premio de las masacres de su bando. ¿Que habría que castigar severamente a las AUC? Con mucho gusto, el día que esa tarea no significara la victoria de las FARC. Porque la campaña histérica al respecto sólo tiene ese sentido. ¿O es que el PDA ha pedido una intervención masiva norteamericana para acabar con la tropa de niños de la izquierda de modo que las fuerzas del orden se puedan poner a perseguir a las AUC? ¿O hay alguien que recuerde una sola propuesta de esos partidos respecto a las FARC que no sea premiarlas?

Esto de algún modo compromete a todo el mundo, pues es imposible no darse cuenta. Ahora que las bandas están semi disueltas les queda el cuento de la impunidad y la verdad la justicia y la reparación como elemento de propaganda, para justificar las próximas masacres guerrilleras (cometidas con intención política contra una farsa de democracia, como dice Carlos Gaviria, con intenciones altruistas, como dice Marsares y contra un gobierno que dejó impunes a unos asesinos). Pero hace unos años era un verdadero placer el que sentían lucrándose del secuestro y al mismo tiempo encarnando la justicia y los esfuerzos de paz.

Todo a favor de las elites

El día que se haga el censo de la extorsión y el secuestro en Colombia quedará bien claro qué relación tiene la industria del secuestro con las elites. ¿O es que ustedes creen que la multimillonaria Patricia Lara teme que las guerrillas les secuestren a sus hijos? ¿O los parientes de tantos cientos de patricios que acaudillan las aspiraciones de la «izquierda»? El interés por alimentar el resentimiento contra la «oligarquía» y las «elites» forma parte de ese cinismo con el que se pretende ocultar que las víctimas de la extorsión y el secuestro son los campesinos y algún comerciante afortunado mientras que los doctores de buena familia viajan a Escandinavia con esos recursos a ejercer de embajadores de la justicia.

El régimen comunista chino

El cuento de que yo salí a defender el régimen comunista chino me recuerda al insulto típico de los transexuales a quienes los ofenden: «¡Maricón!». Sólo en Colombia puede llegar el cinismo a tal punto que se emprende una
campaña contra google por ceñirse a las condiciones que impone el gobierno chino para los buscadores, y con eso se busca alimentar el resentimiento antiamericano para defender a la satrapía cubana, que no permite a la inmensa mayoría de sus ciudadanos ningún acceso a internet. Este grotesco personaje saca la conclusión de que yo defiendo al régimen chino. ¿Es que se trata de verdaderos seres humanos? Es difícil de creer.

Y respecto al negocio de las EPS, pues no soy propiamente un entendido. Mi post sólo denunciaba la retórica totalitaria que opone el «derecho a la salud» al afán de lucro de las EPS. Algo canallesco y despreciable a tal punto que con el mismo cuento todas las empresas y profesiones quedarán debiéndole al editorialista de El Tiempo, pues todas prestan algún servicio con ánimo de lucro. Otro rasgo colombiano: como proclamar derechos no cuesta nada, todo el mundo se apunta. Como prestar servicios comporta trabajar, todos viven buscando sacarle el jugo al idiota que no tiene modo de vivir de proclamar derechos.

La farsa de proceso de desmovilización de las autodefensas ha llegado a su punto más patético. En múltiples ocasiones se ha denunciado la improvisación, la falta de reglas, la falta de coherencia, la ley ésa de impunidad y el entreguismo total del Alto Comisionado para la Paz y del gobierno Uribe en general a la mafia de asesinos con motosierra, en nombre de la paz. Ahora los ejércitos privados legislan, mientras que aquellos «rebeldes» vuelven a las armas a seguir sembrando el terror y a derramar sangre por litros, porque no saben hacer otra cosa, además de la aparición de grupúsculos que amenazan de muerte a profesores y estudiantes de universidades públicas (para gusto de J. R.). Mientras tanto, las AUC salen con que van a formar un movimiento político y el gobierno va a «arreglar» la imprudencia de la Corte Constitucional sacando otra ley para darles contentillo. ¡Qué porquería! Cómo duele este país…

Es muy interesante fijarse en la cantidad de enlaces, porque algunos, como los de Wikipedia, se pretenden con gran autoridad y son redactados por él mismo. Bueno, ahora lo justo es una Corte de facción dedicada a tumbar las leyes que pueden dejar sin excusas a las FARC y a legislar a favor de la rebelión política, tal como explicaba Marsares más arriba. ¿Que la Corte no ha emitido sentencia? Que vayan y le pidan autorización a Julián para hacerlo como es justo, como conviene a la facción que pone de árbitros a sus hooligans. Otra cosa no dejará contento a este sufridor patriótico.

Desde que apareció ese post hasta ahora ha ocurrido que yo recuerde un asesinato de un profesor universitario. Ojalá los lectores piensen una cosa, y es algo que de nuevo va al fondo moral de cada persona. Como todo el mundo sabe, antes que unos mafiosos interesados en librarse cuanto antes de sus líos con la justicia, hay que pensar en desaprensivos de los cuerpos de seguridad. Todos los asesinatos son condenables, pero ¿no es curioso que esos profesores encuentren justificado el asesinato de esos militares o policías? ¿O es que yo he entendido mal y en realidad lo encuentran injustificado, y el clamor de los ciudadanos de que se respete su voluntad y no la imposición de unos niños sicarios que tienen el mismo programa de Carlos Gaviria merece algún respeto a esos profesores y a los jueces de su facción?

No se puede entender a Colombia sin hurgar en las almas podridas de esta «gente». Realmente pretendían que el secuestro, la extorsión y el asesinato resultaran legales porque formaban parte del conflicto. Eso estaba por ejemplo en una página de los
jesuitas. También esperaban obligar a los militares a renunciar a combatir a las FARC, que estaban en un proceso de paz, para dedicarse a combatir a las AUC, que no los mataban. Y que se aceptara que defenderse de un secuestro fuera un crimen mayor que cometerlo. Y aún esperan que el asesinato y el secuestro sean fuente de derecho. Y que sea equivalente masacrar gente que tratar de impedirlo (acciones propias del conflicto). Bueno, también quieren alentar al asesinato de unos soldados o policías indisciplinados y al mismo tiempo exigirles un comportamiento angélico.

La gente cree que uno exagera. No, es así de simple. Los guerrilleros son otras víctimas, los pobres rústicos que hacen el trabajo sucio. Y de ninguna manera se debe entender que esos asesinos tienen justificación o deben quedar impunes. Sólo es que ¿cuántos crímenes no se evitarían si saliera toda la comunidad universitaria a condenar cada crimen que se comete? Por lo general la comunidad universitaria sale más bien a cometer otros. ¿O qué pasa con los «capuchos» del Polo Joven, alentados por la mayoría de los profesores?

¿Mató Hitler a alguien?

En una respuesta a este post se puede leer:

Camilo: Que yo sepa, ni la Anapo ni el PDA han matado a nadie (a pesar de lo que diga J. R.). Otra cosa es que algunos de sus miembros hayan pertenecido a grupos guerrilleros, que, a pesar de todo, en alguna época tuvieron cierta «plataforma ideológica» de la cual las AUC carecen. A mí no me gusta Petro, pero al menos él sí dio la cara en los medios por lo del Palacio de Justicia. Y Carlos Gaviria no tiene la culpa de que lo apoyen Chávez y Fidel, del mismo modo que ReUribe no tiene la culpa de que lo apoyen personajes como «La Gata», si bien coincido en que deberían declinar dichos apoyos.

Es verdad que el PDA no ha matado a nadie en sus meses de existencia, pero ¿mató Hitler a alguien? Todos los dirigentes del PDA han incurrido en las conductas que mencioné antes, y algunos siguen sacando partido de sus crímenes de hace veinte años. Bueno, es una cuestión eterna que a mi modo de ver retrata a los colombianos: tener «ideología» da licencia para matar. Oponerse al crimen es ser otra forma de criminal, pues ¿cómo puede haber gente honrada que no está esperando la beca en Escandinavia? Tal cosa no puede ser.

Bueno, ese post es uno de tantos que explican las amenazas. Tienen su inversión copiosa en narcotráfico, secuestros y masacres y no toleran que haya alguien que no crea que ellos son los ángeles de la paz. Es más, los amedrentadores despertarán simpatía entre mucha gente, pues ¡qué cómodo se vive sin pensar que pedir a la sociedad que se rinda a unos asesinos es lo mismo que alentar los asesinatos!

4/29/2006

Desde la cúspide del saber

Se me ocurrió dejar un comentario en el blog de Alejandro Gaviria (a quien me referiré por sus iniciales, AG) acerca de la popularidad de Alfredo Molano en el medio universitario colombiano, comentario que mereció una breve respuesta del profesor-columnista que me parece que vale la pena comentar:

Confieso que es difícil tener estas discusiones.

Me gustaría no tener que hacer la menor alusión a esos elementos estilísticos, pero dado el escándalo del resto de la argumentación no puedo dejar de registrar ese rasgo casi folclórico, el tono de superioridad que reemplaza a los argumentos. «¡Qué jartera tener que prestarle atención a alguien como usted!» «¡Uf, las cosas que le pasan a uno por escribir sus opiniones!» «No crea que no me cuesta trabajo ponerme a discutir algo así.»

El procedimiento es más bien repugnante, pero forma parte de la vida colombiana: casi no hay profesor universitario que no recurra al estilo declarativo. Un anónimo que se declara profesor escribió un comentario en esa misma discusión señalando que a él había que respetarlo. ¿Se falta al respeto a alguien cuando se le atribuyen determinadas opiniones? ¿No habría que explicar que esas atribuciones no son exactas y por qué no lo son?

«A mí me respeta» es la típica respuesta de un intelectual en Colombia, la amenaza implícita y obviamente la falta de argumentos. ¿Qué importa lo que se haya dicho o dejado de decir cuando se ha llegado a algo tan sensible como el respeto? No, no hace falta decir nada sobre lo otro: la exigencia de respeto es suficiente para mandar callar a cualquiera.

Siempre se vuelve a lo mismo: ¿Es o no Alfredo Molano el más característico líder del profesorado universitario colombiano? Claro que después de lo golpeadas que han salido las FARC en estos años todo el mundo encuentra aspectos «matizables» en las opiniones políticas de Molano. Lo que no llego a entender es si eso se puede plantear o no. Son los hábitos intelectuales colombianos, hay cosas que no se pueden decir. Punto. Sigue AG:

Cuando alguien está delirando de fiebre moralista, como le sucede a Jaime, una primera reacción es la de nuestro profesor anónimo: exigir respeto y denunciar el dogmatismo de quienes acusan de amorales (y hasta de criminales) a los que no piensan como ellos.

Tras establecer la jerarquía con el correspondiente mohín, viene la descalificación fácil: «¿Qué vamos a hacer con esos delirios moralistas suyos?» «¿No ve que no se puede tratar de criminales a los que no piensan como usted?»

Claro, ¿quién va a detenerse a pensar si ese adjetivo tiene algún sentido? «Usted no piensa, como yo, que la salsa tártara es la mejor para acompañar los pescados hechos al horno. Usted es un criminal.»

¿A quién le va a interesar que Molano escribiera por ejemplo que no se debía condenar la masacre de Vigía del Fuerte porque en ese sitio funcionaba una base paramilitar?

¿O que recordara que el terrorismo es el recurso de los débiles, según Arnold J. Toynbee, claro, y que la gente tiene derecho a no dejarse globalizar y a defender sus formas de vida y sus jerarquías (en un artículo dedicado a aplaudir los atentados del 11 de septiembre de 2001)?

¿O que el secuestro era un crimen monstruoso y por tanto el gobierno debía apresurarse a negociar con las guerrillas un cambio drástico de las instituciones para que nadie siguiera sufriendo esa infamia?

¿O que en la medida en que las FARC estaban impedidas de financiarse legalmente pedirles que renunciaran a sus medios ilegales de financiación era como pedirles que renunciaran a su lucha?

Si a mí alguien me dijera que me pagaría diez dólares por cada lindeza de ésas que encontrara en artículos de Molano hurgando en las hemerotecas, sin la menor duda yo terminaría con varios millones.

Claro, es que hoy en día, con tanto «furibismo», la intolerancia está a la orden del día. ¡Un delirante moralista intolerante como yo llega a atreverse a suponer que alentar a que se mate gente puede ser considerado criminal! Hay que civilizarse, definitivamente, no hay alternativa.

Sigue AG:

Pero luego viene un intento por sumar argumentos. No sé porque Jaime insiste en mezclar dos cosas que son distintas. Una cosa es la existencia de ciertos grupos protegidos que han sido exitosos en capturar rentas y han usado la ideología de izquierda para justificarse, y otra cosa muy distinta es la existencia de un ejército de campesinos ignorantes y de traficantes de droga que usa el mismo discurso y que asesina sin reatos de conciencia.

Más adelante asegura AG que Colombia no es un muladar: bastarían esas dos frases para refutarlo. Curiosamente, él no representa a la mayoría de columnistas amigos del narcoterrorismo sino más bien a la minoría que en términos generales discrepa. ¿Cómo puede llegar a imperar la mentira a tal punto en un lugar que no sea una sentina?

¿Es posible ignorar la relación histórica del sindicalismo estatal con la guerrilla y de ambos con el Partido Comunista? Bueno, parece que los anglicismos se prestan maravillosamente a esa clase de compo-nendas psíquicas, «ignorar» no es «no saber», como creemos los exaltados, sino «pasar por alto».

¿Qué le puede ocurrir a alguien así, como no sea una reacción adaptativa muy similar a la que permitió a la gente participar en la persecución de sus vecinos en los regímenes totalitarios? Yo podría encontrar digamos que muchos cientos de pruebas obvias de que las FARC y la llamada izquierda son lo mismo. Otra cosa es que no hagan lo mismo. Unos cometen las masacres y los otros las cobran. Es como si alguien dijera que el Secretariado no es lo mismo que las FARC porque en él no hay ningún menor de edad.

Lo que pasa con esa clase de cosas es que se termina abusando de la paciencia de la gente. Pongamos la afirmación de AG de que las FARC matan sin reatos de conciencia. ¿Qué pasa si alguien la pone en duda y asegura que cada asesinato les plantea grandes problemas morales? Demostrar lo obvio es aburrido, pero para el que tenga paciencia aquí hay diez argumentos (que se pueden saltar los que no quieran perder tiempo).

1. Si las FARC son sólo unos bandidos rurales distintos de la izquierda, ¿cómo es que la izquierda exige que se negocien las leyes con las FARC? Por el contrario, si AG tuviera razón Carlos Gaviria apoyaría la seguridad democrática y recaudaría millones de votos de gente que cree que la pobreza se remedia a punta de decretos y tal vez le ganaría las elecciones a Uribe. En la medida en que defienden una negociación política se hacen voceros de las pretensiones guerrilleras y patrocinadores de la violencia. ¿Cómo puede no verse eso?

2. Las FARC nacieron del PCC, al igual que la CUT, la antigua CSTC. Unos y otros tenían activistas profesionales pagados con los recursos soviéticos y obedecían órdenes de las mismas personas. Muchos sindicalistas de esa época terminaron en el monte. ¿Hay una sola prueba de que el PCC haya renunciado a imponer su proyecto político mediante la lucha armada? No, sólo no hay pruebas de que mantenga una relación con las FARC. ¿Nadie le ha recomendado a AG que lea alguna vez el periódico Voz. No resulta difícil entender que para alguien como él es muy difícil una discusión semejante.

3. Todo el mundo conoce la relación que había entre el sindicato de Ecopetrol y la guerrilla que dominaba Barranca. Y las acusaciones sobre el de Telecom y algunos otros siempre han tenido bastante asidero, a tal punto que pese al miedo muchos jueces se atrevieron a condenar a algunos sindicalistas. ¿Cómo es que nadie se ha tomado el trabajo de contarle eso a AG? ¿O tal vez será que los empleados de esas empresas son distintos de «ciertos grupos protegidos que han sido exitosos en capturar rentas»?

4. La mayoría de esos sindicatos estatales, empezando por el de
maestros, estuvieron en el Caguán coreando las consignas de las FARC y exigiendo que se aboliera la democracia para obtener la paz. Pero son cosas mías, de un delirante febril que sigue creyendo que no hay democracia cuando se premian los crímenes y se imponen leyes a cambio de no matar a la gente.

5. En el Foro de Sao Paulo los representantes de la izquierda colombiana eran la AD M-19, el PCC, el ELN y las FARC. ¿Cómo es que no tenían ningún interés en diferenciarse?

6. En las elecciones presidenciales de 2002 el Polo Democrático no tenía ningún programa para combatir a la guerrilla y por el contrario su candidato insistía en que se debería ir a una Constituyente. ¿Hace falta decir que los delegados de esa Asamblea no serían elegidos?

7. Todos los grupos pertenecientes al PDI y al sindicalismo afín se reconocen en discursos como el de A. Molano, reseñado arriba.

8. En cualquier documento de propaganda de amigos de la guerrilla que circule fuera de Colombia aparece la retórica guerrillera pero siempre firmada por varios sindicatos estatales.

9. La cúspide del poder en esos sindicatos estatales la ha ocupado desde hace décadas el PCC. El actual representante a la Cámara Wilson Borja era el presidente de Fenaltrase, la mayor organización de rentistas estatales. ¿Nadie le ha contado a AG que ese sindicalista cuando se libró de ser asesinado explicó que a los enemigos del PCC les molestaba el proceso de paz? ¿Qué iba a tener que ver el proceso de paz con el sindicalismo?

10. Los valores y principios de uno y otro sector son idénticos y cualquier espacio, como los foros de El Tiempo, en que la izquierda se pronuncie hay una abierta defensa de las FARC. En el mejor de los casos se las considera un flagelo más llevadero que la presidencia de Uribe.

La idea de unas FARC campesinas es por otra parte grotesca. ¿Qué tiene de campesino Guillermo León Sanz? ¿Y Jacobo Arenas? ¿Y las decenas de miles de activistas urbanos de que hablaba una vez Malcolm Deas? Sigue AG:

Decir que las dos cosas son parte de la misma conspiración que busca mantener el status quo no es sólo una equivocación; es un delirio peligroso.

Ya casi aburre denunciar esos recursos retóricos de descalificación. Y no, no se trata de una conspiración sino de un movimiento político activo desde hace muchas décadas y que nunca ha ocultado sus intenciones. ¿O es que nadie le ha dicho a AG que por ejemplo Laura Restrepo declaraba que algo como Cuba era lo que ellos querían?

Ese «delirio» de ver lo obvio es ciertamente peligroso: ya Plinio A. Mendoza lo experimentó en carne propia, por no hablar del miedo que sufren los estudiantes de universidades públicas que discrepan del discurso hegemónico. Y la falta de rectitud en la sociedad, que acepta el secuestro y sus rentas del mismo modo que el narcotráfico, de otro modo los antiguos secuestradores del M-19 no disfrutarían de tan generalizado reconocimiento y tal vez alguien les preguntaría por el destino de los recursos del secuestro masivo de la embajada.

No entiendo el odio de Jaime por la universidad. Creo que todo hace parte de su misma mentalidad paranoica que lo lleva a pensar que las universidades no son más que centros de adoctrinamiento al servicio de la guerrilla.

Ante todo el «odio» por la universidad colombiana procede del predominio de hábitos intelectuales como esas descalificaciones. Ya ni siquiera es la plena indignidad argumentativa, sino la pura grosería, el simple matonismo: «delirio», «paranoico», «fiebre», «dogmatismo». Antiguamente en Europa se esperaba que la gente fuera a la universidad a aprender a razonar, en Colombia sólo se llega a descalificar a partir de declaraciones concluyentes respaldadas por el diploma o por el puesto de profesor.

La historia de Latinoamérica se podría resumir un poco burdamente en el surgimiento de una sociedad esclavista en la que unos trabajan y otros se quedan con las rentas gracias al control que tienen del Estado. Un sector trata de superar ese orden y otro de mantenerlo. Si alguna palabra sirviera para definir eso que se intenta defender esa palabra sería dominación.

El mando al principio estaba en manos de los funcionarios de la Corona, después pasó a sus descendientes, que conservaron el poder estatal después de la independencia. En la medida en que la población crecía y se mezclaba y llegaban inmigrantes, ya el mero tipo físico no permitía reconocer a los señores, ni resultaba especialmente justificable por eso, sobre todo debido a la influencia estadounidense.

La universidad vino a suplir ese vacío: sólo podían acudir a ella los ricos y bien relacionados, su exigencia era y es prácticamente nula, lo que explica la ausencia de cualquier avance científico. A veces acceden al grado (no a las clases, para aprobar el examen de ingreso en la Nacional hace falta «sólo» tener conocimientos y agilidad mental, para terminar la carrera hace falta tener recursos y aun un entorno que permita estudiar) algunos que no tienen un origen entre los dominadores.

Los señores pasaron a convertirse en doctores, pero su parasitismo siguió siendo idéntico. La absoluta hegemonía del comunismo en las universidades colombianas a partir de la Revolución cubana tiene que ver con el innegable acierto de los patricios de ese país, mucho más rico, culto y avanzado en términos generales que Colombia en 1959. En lugar de una jerarquía movediza y amenazada se pasó a un orden congelado y seguro, con cargos vitalicios y absolutamente ninguna competencia.

Nada sería más deseable que una universidad que formara empresarios, líderes, verdaderos sabios y pensadores. En Colombia, ya se ve en los hábitos de discusión de Gaviria, y no es el peor, sólo se disfraza de retórica pseudoculta el mismo orden de siempre. Los mismos descendientes de los mismos encomenderos siguen recitando las mismas retóricas, percibiendo las mismas rentas y dándose aires de dandis y próceres generación tras generación.

Y no, no es que todas las universidades sean centros de adoc-trinamiento de la guerrilla, sobre todo porque la guerrilla sólo es una tropa mercenaria al servicio de la misma casta que domina las univer-sidades. Centros de adoctrinamiento puro son varias universidades de provincia, la Pedagógica de Bogotá y en buena medida la Nacional. Según el estrato se va a la guerrilla o al periodismo.

¿Es que nadie le ha dicho a AG que desde los años sesenta los estudiantes que han pasado a formar parte de las organizaciones guerrilleras propiamente dichas son muchos miles? ¿Qué le parece la explosión ya olvidada del barrio Samper Mendoza?

Da lo mismo: los universitarios que apoyan conscientemente a la guerrilla son minoría, sobre todo porque esa categoría es sumamente engañosa: ¿es igual el hijo de un doctor que estudia en Los Andes para ministro que el empleaducho que hace contaduría por las noches en la universidad de garaje? Si se consideran sólo universidades las grandes y las públicas y no se cuenta el número de centros sino el de alumnos y profesores, habría más de un noventa por ciento de enemigos de EE UU y del neoliberalismo, simpatizantes del régimen cubano, partidarios de la negociación política con las guerrillas, enemigos del presidente Uribe...

La guerrilla es sólo un elemento de ese conjunto, un poco como el rústico que vigila en la calle en los barrios acomodados. La hegemonía ideológica de la llamada izquierda en las universidades sólo es el reflejo de los intereses del sector social del que proceden la mayoría de los estudiantes y del orden que ven amenazado por la globalización, y que la guerrilla defiende.

Colombia no es un muladar. Es un país que ha padecido muchos crímenes y mucha impunidad, lo que ha alimentado muchos odios.

Es difícil errar tanto en tan pocas líneas. Sobre todo la idea de que un país padece los crímenes, como si no fuera más bien el que los comete, pues a fin de cuentas los muertos de Bojayá ya no están. La impunidad en ese sentido no se ha padecido sino que se ha disfrutado.

Y nada más falso que el cuento de los odios enquistados: ¿tiene algún odio un personaje como Molano, el líder de la universidad colombiana y principal propagandista de los valores guerrilleros, contra los policías huilenses a los que castran sus niños o contra los secuestrados? Sencillamente los dominadores, los doctores, ven a la gente de a pie como ganado y les da igual que vivan mutilados o que mueran en grandes cantidades siempre y cuando sus rentas y su rango se mantengan. Es la doctrina que predomina en las universidades colombianas, lo que aprende el futuro doctor. Realmente nada más.

Pero no son los juicios sumarios de Jaime los que van a sacarnos del problema. Todo lo contrario.

Claro, si el problema es que haya gente que denuncie esa afinidad entre los que cometen las masacres y los que quieren convertirlas en fuente de derecho. La frase se puede entender y aun compartir si se tiene claro quiénes forman el «nosotros» tácito en «sacarnos»: es que poco a poco se empieza a compartir intereses con todo el gremio al que uno pertenece, y la búsqueda de polémicas light sólo es una forma de llamar la atención sobre uno mismo, de adquirir protagonismo y tener como puntos que ir cediendo.
Puede que llegue el día en que tras una negociación política del conflicto social y armado la nueva república necesite gestores presentables. En todo caso, y es importante recordarlo, otra actitud sería peligrosa.